El maravilloso camino desde los palotes hasta las letras

Fecha: 02/10/2015

María Galvache García

Profesora de Educación Infantil

Colegio Orvalle

orvalle-infantil1516¿Cómo es posible que en tan solo tres años los niños sean capaces de pasar de casi no saber coger un lápiz a poder trazar de memoria todas las letras y todos los números?

Tanto padres como maestros nos asombramos ante la maravillosa evolución de nuestros hijos y alumnos desde que inician el ciclo de Infantil hasta que llegan a Primaria. Parece milagroso, pero no lo es. Es un metódico y concienzudo proceso el que les lleva a desarrollar las destrezas necesarias que les harán ser capaces de iniciarse en el arte de la escritura. Lo desentraña la profesora María Galvache.

Como maestra, os diré que no es tarea fácil pero con una buena metodología, altas dosis de motivación, paciencia y cariño, aprender a escribir se convertirá en una aventura apasionante para ellos.

Este aprendizaje se dirige a adquirir y desarrollar en el niño, durante la etapa Infantil, una de las habilidades primordiales del proceso educativo. No obstante, antes de iniciarlo, es imprescindible que los niños hayan adquirido la madurez neurobiológica necesaria.

Antes de ingresar en el colegio, el niño debe  haber alcanzado un adecuado nivel de desarrollo sensorio motor  y un suficiente dominio de movimientos básicos. Esto le permitirá adquirir mayor fluidez, tonicidad muscular, direccionalidad, segmentación y consecuentemente, mayor rapidez y claridad en su escritura.

Previamente a darle  lápiz y papel para que realice trazos, procuraremos que se ejercite en los siguientes aspectos:

  • El conocimiento y control de su propio cuerpo.
  • El fortalecimiento de los músculos de los dedos y de las manos, para conseguir precisión en la presión de los dedos ( Motricidad fina).
  • La percepción e interiorización del ritmo.
  • El logro de una correcta lateralidad.
  • La organización espacio-temporal.
  • El desarrollo de la atención.

Es fundamental una adecuada organización del espacio, el tiempo y el ritmo. El control de los movimientos de la escritura se ejerce desde las dimensiones espacial y temporal. El aspecto espacial consiste en poder dirigir un movimiento en la dirección elegida; mientras que, por otro lado, el aspecto temporal permite anticipar, interrumpir, lentificar y repetir el movimiento. Por eso es de gran importancia que estos aspectos se comiencen a trabajar en el Primer Ciclo de Educación Infantil, y se continúe aún con mayor énfasis a lo largo del Segundo Ciclo.

Para desarrollar la motricidad fina, el niño debe trabajar con diferentes materiales, con el objeto de alcanzar el  nivel adecuado de precisión y coordinación que requieren las tareas en las cuales se utilizan, de manera simultánea, los ojos, las manos y los dedos. Del mismo modo, es necesario realizar ejercicios que fomenten el desarrollo de la coordinación viso-manual que llevarán al niño al dominio de la mano y de los elementos que intervienen en el movimiento de la misma: muñeca, antebrazo y brazo.

Para el desarrollo de la motricidad fina

A continuación os propongo una serie de actividades para desarrollar la motricidad fina en estas edades:

  • Para desarrollar el agarre estilo pinza de índice y pulgar y la agilidad muscular, es muy eficaz puntear con un punzón sobre líneas y contornos dibujados en un papel.
  • Para favorecer la coordinación óculo-manual e incluso la autonomía personal, resulta eficaz montar puzzles y figuras de piezas encajables, abrochar y desabrochar botones, cierres y cremalleras, juegos de hilar, coser, etc.
  • Rasgar y plegar papel favorece el control de la presión, de giro y la coordinación viso motriz.

Además de estas, cabría realizar muchas otras: insertar bolitas de collar, modelar con plastilina, realizar estampaciones en papel, rellenar figuras con diferentes materiales, hacer ejercicios de manos y dedos: recortar con tijeras, trasladar objetos pequeños, etc.

La preescritura

 Es este un momento crucial a partir del cual, los niños se verán ante la necesidad de empeñar esfuerzo y atención mantenida. En nuestras manos está el proporcionarles la motivación que les haga atractivo el aprendizaje. Para ello debemos presentarles las diferentes tareas de forma lúdica, interpretando físicamente los trazos que hayan de realizar, es decir, que comiencen a trazarlos con todo el cuerpo para, una vez que han sido interiorizados, plasmarlos en el papel.

Cada trazo se debe realizar en distintas sesiones; y el tipo y el número de ellos dependerá  de la edad del alumno. Existen gran variedad de superficies, materiales y recursos para que el niño dibuje antes  de que lo haga  con el lápiz y el papel.  Es muy conveniente, por tanto, que comience a crear sus primeros dibujos con el dedo en el aire, en arena, harina, en papel continuo, con pintura de dedos, etc.

Más adelante, le proporcionaremos ceras, tizas y rotuladores de gran grosor para que realice sus producciones libremente, agarrando estos instrumentos de manera natural. Pasado el tiempo oportuno, en el que el niño haya ejercitado multitud de trazos y dibujos de esta manera, ya está en disposición de utilizar instrumentos que requieran mayor habilidad y precisión a la hora de cogerlos correctamente. Por fin, llegó el momento de emplear el lápiz.

Existe una secuenciación lógica para la realización de los diferentes trazos. La más adecuada para el segundo ciclo de Educación Infantil es la siguiente:

  • Trazo vertical continuo.
  • Trazo vertical discontinuo.
  • Línea horizontal continua.
  • Línea horizontal discontinua.
  • Trazos horizontales y verticales combinados en forma de cruz.
  • Líneas horizontales y verticales en forma angular.
  • Línea horizontal y vertical formando cuadrícula.
  • Línea quebrada.
  • Líneas inclinadas continuas, discontinuas y en forma de aspa.
  • Línea quebrada discontinua.
  • Línea quebrada continua.
  • Línea ondulada vertical.
  • Línea ondulada horizontal.
  • Trazos curvos discontinuos.
  • Líneas curvas unidas.
  • Bucles hacia arriba y hacia abajo.
  • Trazo redondo.
  • Trazo espiral.

Empezando a escribir

Antes de comenzar la escritura propiamente dicha, el niño ha trabajado todos los trazos y por tanto habrá conseguido una buena direccionalidad en los mismos, control del pulso, orientación espacial y coordinación viso motriz. Una vez adquiridas estas habilidades, la escritura no tendría por qué suponerle demasiado esfuerzo.

La manera adecuada de trabajar estas tareas junto a la necesaria y simultánea aproximación a la lectura, prepara a al niño para comenzar a reproducir los números y las letras relacionado la grafía con el significado de la misma. Y es que, efectivamente, el aprendizaje de la escritura tiene que ir precedido de una aproximación a la lectura y así cargar de significado las letras para que no se queden en un mero trazado de signos carentes de sentido.

Pasando a la práctica, comenzaremos por el trazado de las vocales, a continuación las consonantes para, seguidamente unir vocal y consonante. De ahí se pasará a formar palabras y a copiar frases sencillas que el niño sea capaz de leer y comprender. Paralelamente a la copia de frases, el niño reproducirá palabras dictadas y a continuación frases.

Como vemos, pues, se trata de un proceso de aprendizaje complejo, al que denominamos  lectoescritura. Un proceso que irá acompañado, en todo momento, de ejercicios que favorezcan en los niños la aprehensión de la lectura y la escritura.