Gestiona tu tiempo, no olvides lo importante

Fecha: 22/09/2016

DSC_0226Publicado en GestionandoHijos

Septiembre es el mes de las prisas, las mil tareas que realizar y la vuelta a la rutina. Fernando Botella y Totto nos ofrecen tres grandes ideas que nos podrían ayudar:

1.- Sé realista con tu tiempo. Dedica el tiempo que necesita cada cosa. Si pensamos que bañar a nuestro hijo nos lleva 5 minutos pero en realidad son 20, o si creemos que el tiempo que necesita para hacer los deberes son 10 minutos pero se convierten en 30, fácilmente nos sentiremos frustrados, derrotados y estresados. Calcular con realismo lo que nos lleva cada tarea nos puede ayudar a organizarnos, a ser conscientes de todo lo que hacemos, a tener unas expectativas con los pies en la tierra y, en definitiva, a dejar de decir que “no llego a nada”.

2.- Olvida la multitarea. Muchas veces, el agobio de todas las cosas que nos quedan por hacer nos lleva a hacer combinaciones de tareas imposibles como cenar mientras les leemos el cuento de la noche, bañar a los niños mientras estamos pendientes de  preparar la cena o consultar el correo del trabajo mientras nos cuentan su día. Si lo pensamos con honestidad, confesaremos que esto de estar a dos (o tres, o cuatro) cosas a la vez no nos hace más fácil la vida. Antes al contrario, probablemente nos genera más estrés, nos impide hacer las cosas con el cuidado y la atención debida y nos deja con la sensación de ser un desastre y de no tener tiempo para hacer las cosas tan bien como nos gustaría.

3.- Dar valor a las rutinas. Muchas veces la palabra “rutina” nos parece sinónimo de aburrimiento, repetición sin sentido. Pero muchas de las rutinas y hábitos que tenemos con nuestros hijos, como el baño, como lavarse los dientes tras la cena, como el cuento de la noche o como ir a la cama a la misma hora, nos ayudan a poner orden en nuestra vida, nos dan (y les dan) seguridad, porque saben lo que hay después, y además nos sirven para cuidar de su salud, garantizando un buen descanso. Hayrutinas innecesarias, como las peleas, las carreras contrarreloj y las quejas, que no nos aportan más que malestar en nuestra vida y que deberíamos reflexionar para eliminarlas de nuestro día a día. Pero las rutinas de horarios, higiene y momentos de conexión (como el cuento o la conversación durante la cena) dan mucho sentido al día a día y nos aportan bienestar. ¿Por qué hablar de estas rutinas de un modo negativo?

En definitiva, con la vuelta a la rutina, te animamos a ver la oportunidad de examinar cómo organizas tu tiempo, a priorizar para no sentirte tan desbordado o estresado, a centrarte en las tareas y en el presente para no agobiarte por lo que está pendiente y, sobre todo, a disfrutar de cómo eliges invertir tu tiempo sin malgastarlo en quejas o lamentos. ¿A que suena bien? ¡A por ello!