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 Infantil 

Gestionar los celos entre hermanos

Fecha: 24/11/2021

La psicóloga educacional y madre de Orvalle Ana Fiallo, trató el tema de la gestión de los celos entre hermanos en el segundo #doceminutos de la temporada. 

Por qué aparecen los celos

La aparición de un hermano provoca la alteración de las conductas del niño o niña, que expresa que está sintiendo celos. Piensa, y por eso sufre, que todo el afecto de sus padres ha desaparecido en favor del nuevo hermano o hermana, y no sabe manifestarlo de otro modo que no sea mediante las conductas celotípicas. 

Diferencia entre los celos y la envidia

Los celos son ese miedo a no recuperar aquello que se ha tenido y se ha perdido. Es decir, primeramente tiene que existir ese vínculo afectivo, principalmente con la madre durante el primer año de vida, denominado apego.

La envidia es una sensación también de sufrimiento, pero provocada por el bien o bienes que tienen los demás. 

Al niño o niña celoso el sufrimiento se lo provoca la pérdida de ese afecto por parte de sus padres hacia él, mientras que al envidioso el sufrimiento se lo causa principalmente que su hermano o hermana tengan ese afecto.

Tipos de celos

Los celos como conducta evolutiva

Estos celos son transitorios, ayudan a crecer y madurar, y se expresan por ejemplo a través del miedo. Nuestra tarea como educadores es ayudarle a pasar por esta etapa de celos, estando alerta ante las conductas que puedan reflejar que los está sintiendo.

Los celos patológicos

Cuando el niño o la niña atraviesa la etapa evolutiva de celos y expresa conductas celotípicas, si los padres no somos conscientes de esto, se convierte en algo patológico. Lo que provocará que sean permanentes, expresándose hasta la adolescencia mediante la agresividad. Además, los celos patológicos no solo están presentes en el ámbito familiar, sino que traspasan fronteras manifestándose en el ámbito profesional, social, etc. y convirtiéndose en un problema.

‘’Los celos pueden convertirse en patológicos si no los detectamos a tiempo’’

Ana Fiallo

Etapas de los celos como conducta evolutiva

El niño pasa principalmente por tres etapas:

  1. Protesta: manifestada en las conductas celotípicas
  2. Desesperación: se da cuenta de que haga lo que haga no va a causar efecto en sus padres.
  3. Resignación: indica el final de la etapa de los celos. Acepta que el tiempo de sus padres tiene que compartirlo con su hermano o hermana.

Cuáles son las conductas celotípicas

Cuando detectemos alguna de estas conductas como educadores, debemos prestar atención para poder acompañarle en esta etapa.

  1. Conductas regresivas: son las que más se repiten y las podemos detectar porque es cuando el niño o niña ha superado una etapa, y vemos que vuelve hacia atrás. Por ejemplo; vuelve a hablar como un bebé cuando ya habla perfectamente, vuelve a hacerse pis en la cama, demanda el chupete de su hermano o hermana, etc.
  2. Rabietas muy llamativas: repetitivas y exageradas.
  3. Introversión: son los niños los que principalmente manifiestan esta conducta, volviéndose retraídos debido a que su autoestima se ve muy afectada lo que les lleva a no querer exponerse tanto socialmente.
  4. Mentiras con mucha carga fantasiosa: las niñas son las que suelen manifestar esta conducta, inventándose historias fantásticas que no son verdad.
  5. Cambios en los hábitos de sueño: comienzan los terrores nocturnos o las pesadillas.
  6. Alteraciones en la alimentación: dejan de comer o se dan atracones.
  7. Cuidan muchísimo al bebé creyendo que de esta forma recibirá más afecto de sus padres.
  8. Escolaridad: se muestra más distraído en el colegio, más nervioso, etc.
  9. Somatización: empieza a vomitar, o a dolerle el estómago y le llevamos al médico y no tiene ningún virus, sino que es una somatización del sufrimiento.

Cómo actuar ante estas conductas

  1. Ignorarlas: es importante ignorarlo, aunque no es sencillo. Cuanto más ignoremos, se volverán más frecuentes y exageradas. Debemos tener paciencia hasta que remitan.
  2. No reprimir los celos como conducta evolutiva, ya que son necesarios. Detectarlos y ayudarle a pasarlos, pero sin reprimirlos.
  1. Antes del parto
    • Podemos empezar a gestionar estas conductas antes del embarazo, explicándole al niño o niña el embarazo, el parto, la llegada de un nuevo hermano, etc.
    • Logística familiar: organizarnos con anterioridad. Si por ejemplo el hermano o hermana tiene que cambiarse de cuarto cuando llega el bebé, intentar hacerlo distanciado del parto, para que no vea que es consecuencia directa.
  2. Después del parto
    • Es recomendable que el hermano o hermana vaya a visitar al recién nacido al hospital, intentando que el bebé no esté en brazos de la madre, y si tiene edad y puede cogerlo, animarle a que lo haga. Con esto conseguiremos que no lo vea como ‘’el niño de mamá’’, sino como un nuevo miembro de la familia que influye en todos.
    • Una vez en casa: reforzar las conductas positivas que queremos que haga. El refuerzo de  la conducta es recomendable que sea inmediato, mediante elogios, abrazos, etc.

Ana Fiallo terminó el #doceminutos recordando la importancia de tratar a cada niño de manera individual, fomentando su autoestima para no ser provocadores de celos.

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