Cómo superar la frustración

Fecha: 20/05/2016

educarlossentimientosPublicado en Refugio de Crianza

Las emociones que podemos sentir son muchas y muy distintas. Algunas las sentimos sin saberlo.  Otras son fáciles de expresar y la gente que nos rodea las reconoce al instante, solo con estar con nosotros unos minutos.

Hay quienes son capaces de transmitir sus emociones con la mirada, o con un gesto. Hay quienes prefieren tenerlas en secreto y no les gusta que la gente las conozca. Pero todos debemos expresar nuestras emociones. Es muy bueno hacerlo. Para el que las siente y para los que conviven con nosotros.

Para poder trabajar las emociones, primero hay que entenderlas.

Cuando se trata de niños, debemos ser los adultos quienes les expliquen con anterioridad qué les está ocurriendo de manera que sean conscientes y tengan una idea general de lo que trataremos de mejorar o de potenciar, dependiendo de la emoción que queramos abordar.

Las más complicadas son siempre las que, de una forma u otra ,causan dolor.

Por ejemplo La Frustración

"La frustración es una respuesta emocional común a la oposición, relacionada con la ira y la decepción, que surge de la percepción de resistencia al cumplimiento de la voluntad individual. Cuanto mayor es la obstrucción y la voluntad, mayor también será probablemente la frustración. La causa de la frustración puede ser interna o externa."

Esto, una persona adulta puede entenderlo perfectamente, pero ¿Qué pasa cuando el que debe entender su significado es un niño?

Debemos exponerles esta definición de forma que ellos lo puedan comprender. Por ejemplo de esta otra forma:

La frustración es el malestar y el enfado que se producen cuando no consiges lo que te proponías o esperabas.

¿Verdad que esta otra forma, diciendo lo mismo que la primera, explica mucho más claro lo que significa la frustración para que lo entiendan los pequeños?

Bien, pues ahora, una vez hemos explicado lo que es la Frustración, y los niños lo han entendido, solamente nos queda trabajar un poco más a fondo esta emoción. En concreto ¿Cómo aumentar la capacidad de tolerancia a la frustración?.

¿Por qué es importante que los niños tengan una alta tolerancia a la frustración?

  • Porque gracias a ello aprenderán a enfrentarse de forma positiva a los incovenientes que la vida les vaya poniendo en su camino.
  • Porque aprenderán a canalizar las emociones que causan dolor, como la rabia, el enfado, la ansiedad, la angustia y sufrirán menos.
  • Porque aprenderán a conocerse a ellos mismos y podrán saber cuáles son sus límites.
  • Porque el autocontrol es primordial desde edades bien tempranas. Un niño que sabe controlarse es un niño felíz.

¿Cómo lo haremos?

Hay que tener en cuenta que la tolerancia a la frustración depende directamente de la personalidad de cada niño. Hay algunos que son más exigentes consigo mismos y tienen un límite más bajo, se frustran más. Los hay que dependiendo de su estado anímico son más o menos tolerantes a la frustración… por eso, hay que tener siempre en cuenta que cada niño es distinto y que no todos van a saber reaccionar de la misma forma. Como en todo, nunca es bueno generalizar.

  1. La principal forma de trabajar la tolerancia a la frustración es poner límites y normas. No quiere decir que tengamos que exigirles el cumplimiento de un sin fin de ellas, hay que empezar poco a poco, pero asegurándonos de que esas pequeñas cosas que se les piden, las cumplan siempre. Por ejemplo:  No levantarse de la mesa hasta haber terminado de comer, guardar los juguetes al terminar de jugar, lavarse las manos antes de sentarse a la mesa.
  2. Plantearle opciones a esos problemas que puedan surgirle y le frustren. Debemos hacerles ver que no se acaba el mundo y que hay que tratar de buscar una alternativa cuando nos encontremos en una situación como esa. Una vez el niño exponga qué es lo que le preocupa, trataremos de solucionarlo junto a él, dejándole que sea él quien lleve las riendas. En caso de que esté muy ofuscado y no vea soluciones a corto plazo, seremos nosotros quienes le ayudemos a salir del embrollo.
  3. Refuerzo positivo cuando sea capaz de tomar otro camino antes de frustrarse, o cuando esté a punto de lograrlo. Esto le dará más seguridad en sí mismo y capacidad para volver a intentarlo en futuras ocasiones. El refuerzo positivo no tiene que ser algo material, puede ser un refuerzo verbal perfectamente, algo que reconforte al niño y le haga sentirse bien.
  4. Evitar las comparaciones. Hay que hacerles ver que cada uno es diferente al resto, con sus cosas buenas y sus cosas malas, pero no hay nadie mejor ni peor. Los niños cuando son pequeños tienden a fijarse mucho en los demás y a compararse con ellos, llegando a sentirse en ocasiones inferiores. Muchas veces, los adultos, sin querer, caemos en las comparaciones entre unos y otros. Hay que dejar de hacerlo para que ellos se den cuenta de que son únicos y especiales.

Juegos y actividades para trabajar la tolerancia a la frustración:

  • Los niños que tienen baja tolerancia a la frustración suelen ponerse muy nerviosos cuando tienen que esperar su turno. Suelen ser bastante impulsivos y les cuesta guardar cola. Por eso, cualquier juego que requiera un tiempo de espera es ideal para trabajar con ellos.

Trataremos de que no haya demasiados niños en el juego para que los tiempos de espera sean más pequeños. Podemos jugar por ejempo al ahorcado, con 3 participantes. Es un juego relativamente rápido. A medida que el niño vaya aprendiendo a respetar su turno podemos incrementar el número de jugadores, paulatinamente para evitar, precisamente lo que estamos trabajando, la frustración.

Una forma que todos tienen al alcance de las manos y se puede trabajar día a día es controlando los turnos de espera en el parque. A la hora de subirse a los columpios, al tirarse por el tobogán etc… Trataremos siempre de que no haya demasiados niños para poder realizar la actividad y reforzaremos la buena conducta siempre.

  • Utilizar técnicas de relajación. Hay veces que los niños se frustran porque el ritmo de vida al que se ven sometidos es muy alto. Entre el colegio, las actividades al salir del colegio y demás quehaceres, terminan muy cansados y se frustran por cualquier cosa. Es muy bueno propiciarles ratos de relax. Un cuarto sin distracciones. Cojines para sentarse, manta para taparse, música muy bajita y luz tenue. Se puede aprovechar para contar algún cuento o simplemente hacer ejercicios de autoconocimiento, fomentando así la relajación.
  • Estar en contacto con la naturaleza cura todos los males. Los niños que viven en la ciudad tienden a estar más estresados y a frustrarse más que los niños que viven en el campo, por eso nunca está de más una escapada a la montaña, unas carreras por los prados, respirar aire fresco o ¿por qué no? irse a la playa a pasar el día, aunque sea invierno.
  • A través de cuentos o fábulas de siempre. El famoso cuento de la lechera es perfecto para trabajar la frustración. Podéis leerlo pinchando AQUI