La música en la educación: un proyecto muy sonado...

Fecha: 25/06/2015

Mariló Llana

Profesora de música en el Colegio Orvalle

Musicólogo y Músico terapeuta

Publicado en la revista Hacer Familia

orvalle-procesioncorpuschristi15 (12)Desde que el ser humano existe, incluso antes del nacimiento del lenguaje, se tiene constancia de la presencia del ritmo y la música como medio de expresión y comunicación.

Ya hace más de dos mil años que la práctica musical, unida a la poesía y al teatro, ocupó un lugar privilegiado en la vida ciudadana de la antigua Grecia y del Imperio Romano. Todos reconocían su poder afectivo y ético y por esto fue considerada como una actividad prioritaria para la educación de los niños. Hacia el año 387 a.C. Platón fundó una Academia para los jóvenes estudiantes de Atenas y las asignaturas eran aritmética, geometría, astronomía, música y dialéctica. Posteriormente, hacia el siglo I d.C., en Roma, Arístides Quintiliano, en su libro Sobre la música, escribió: “Quien educa por medio de la música debe poner su atención principalmente en estos cuatro elementos: los conceptos, la dicción, la armonía y el ritmo”.

Hace unos mil años, en la Edad Media, la mayor parte de la población era analfabeta, aunque los pocos jóvenes que podían dedicarse al estudio lo hacían en los monasterios, en latín, y tenían dos grandes áreas de asignaturas: el Trivium formado por gramática, retórica y dialéctica y el Quadrivium, del que formaban parte la aritmética, la música, la geometría y la astronomía.

Hace unos 500 años, en el Renacimiento, la música era considerada como uno de los saberes más importantes y que toda persona debía conocer. En Italia, en el siglo XVI, Baldassare de Castiglione, en su libro El cortesano, escribió: “El caballero perfecto debe ser tan experto en las armas como en las letras, saber conversar y tratar con sus semejantes, especialmente con las damas, y tocar algún instrumento musical”.

En la actualidad, en nuestro país, la Educación Artística (en Primaria) y la Música (en Secundaria) han quedado reducidas a una materia optativa o ‘específica dependiente’ en todas las etapas educativas. Esta decisión permite a las Comunidades Autónomas o a los Centros Educativos no ofertar la asignatura de Educación Artística/Música, privando a los alumnos de una ‘formación integral' que contribuya al pleno desarrollo de su personalidad.

Si tenemos en cuenta la historia, como hemos visto antes, y las nuevas metodologías de enseñanza, basadas en las inteligencias múltiples ( H. Gardner) y la interdisciplinariedad, nos damos cuenta de la importancia real que representan las artes para una sólida formación humana.

No se puede prescindir del aprendizaje de una materia que está comprobado que estimula las conexiones neuronales, que permite a los alumnos expresarse de una manera diferente, trabajando en equipo, usando otro tipo de lenguaje que es universal...que les permite educar un sentido a veces algo olvidado: el oído! Pero un sentido tan importante y tan necesario para el desarrollo del lenguaje, o por ejemplo, para los idiomas que actualmente tanto nos preocupan.

La música es una asignatura en la que pueden levantarse de su mesa y danzar, mejorando su lateralidad, conciencia corporal, visión espacial...su tono muscular...su postura...que les propone ejercicios de coordinación a través de la práctica de instrumentos musicales...y lo más importante: ¡que les ayuda a desarrollar su creatividad, autonomía y capacidad resolutiva! En la clase de música aprenden a valorar y a respetar las creaciones propias y ajenas, a buscar la belleza, a sentir y distinguir sus sentimientos, a ponerles nombre, manejarlos, verbalizarlos.

En cualquier caso, no se trata de elegir entre economía y música, sino de hacer compatibles ambas áreas en un sistema educativo innovador e interdisciplinar, con metodología de trabajo por proyectos.

Por ello , conviene que el docente de música esté continuamente formándose y estudiando nuevos métodos como Musikawa (Flipped Classrom) para ESO que, combinados con los tradicionales que particularmente funcionan como la fononimia de Kodaly, o el método Orff, permitan hacer de esos 50 minutos por semana algo mágico en el aula de música.

Continuamente hay que ir adaptándose a las circunstancias, como por ejemplo, el número de alumnos por clase, el hecho de que ahora la asignatura se imparte en inglés por ser un centro bilingüe, o por las exigencias de las nuevas leyes educativas. Sin embargo, no resulta difícil si se está dispuesto a trabajar. Hay que ser positivos y seguir luchando: elaborando nuevos materiales, buscando recursos, compartiendo ideas en blogs con otros profesores y explorando las nuevas tecnologías (aplicaciones de smartphones y tablets) pensando siempre en la consecución de un fin: que sea una asignatura diferente que logre desarrollar esas capacidades que otras asignaturas no pueden y siempre disfrutando y haciendo disfrutar a los alumnos.

¿O es que no nos hace pensar el hecho de que un alumno con tartamudez no tartamudee cuando canta o percute un ritmo, o que un alumno con trastorno del lenguaje, o déficit de atención sea capaz de aprender cantando siete veces más que lo que aprendería a través de otros métodos...? ¿Y que los alumnos de altas capacidades y los alumnos de otras NEE sean capaces de relacionarse, de compartir y disfrutar al mismo nivel en una asignatura... Que un alumno que no destaca por su nota en calculo o por su memoria sea la estrella de la clase porque es el que mejor baila o canta...que alumnos con ansiedad consigan encauzar a través de la música sus sentimientos...?

Por todo esto, que en el centro escolar donde trabajo desde hace ya nueve años, el Colegio Orvalle, en las Rozas, queremos seguir avanzando y queremos llevar a cabo un proyecto musical que permita a nuestros alumnos disfrutar del beneficio de una continuidad de la asignatura de música desde preescolar e infantil hasta secundaria.

Para ello implantaremos el sistema A,B,C MUSIC & ME en infantil en curso que viene, aumentaremos las posibilidades de practicar nuevos instrumentos ( de placa, guitarra...) con nuestras alumnas de Primaria, implantaremos el sistema de moda Flipped Classrom en secundaria, con lo que ganaremos horas para la creación musical, la danza y para la práctica vocal, e instrumental; y seguiremos trabajando con el coro, actividad extraescolar voluntaria en la que participan actualmente unas 50 alumnas desde 5to de primaria a 3º de Eso.

Esta es la forma en que el Colegio Orvalle, bilingüe, con un nivel académico de excelencia y absolutamente al día en el uso de las TICS, y la formación del profesorado, busca una vez más su objetivo más importante: la formación integral y personalizada de sus alumnas. Desde hace ya más de 35 años, este objetivo se ha llevado a cabo a través de un proceso de "coach" o PRECEPTUACIÓN que consiste en que cada alumno tiene un tutor personal durante toda su vida escolar, que le ayuda en su formación académica, pero también en la humana y espiritual.

Por ello, dada la importancia de la música en este ámbito, Orvalle se lanza a este proyecto musical que le aporta un valor añadido y una marca de distinción respecto a otros centros.