Un viaje en el tiempo para las que fueron alumnas hasta 1993

Fecha: 24/05/2018

Alumni y profesoras fueron llegando desde distintos puntos de la geografía española. Fueron recibidas una a una por su delegada, Fátima Sierra, que las esperaba vestida de uniforme en honor a aquellos maravillosos años. Risas, sorpresas…¡Un aluvión de recuerdos!

Varias hijas de estas Alumni, segundas generaciones de Orvalle, se encargaron de repartir a la entrada a cada, una pequeña chapa con su nombre.

Don Salvador, su capellán, un auténtico padre para muchas, las acogió con infinito cariño celebrando la Misa de acción de gracias. Una homilía plagada de halagos, en la que las describía como mujeres expertas en humanidad, con gran capacidad de cambiar el mundo y a la vez de no haber cambiado nada en estos veinticinco años sin verse.

Como buen Colegio mariano que siempre ha sido Orvalle, aprovecharon para dejar en manos de la Virgen de Orvalle a todas sus familias, rezando una preciosa consagración a Nuestra Madre.Momento emotivo fue el vídeo sorpresa que preparó una de ellas y los juegos en los que todas participaron removiendo cientos de anécdotas y recuerdos de cada una.

Fotos, música, cóctel y un gran photocall en torno a su querido “esqueleto de ciencias” fueron el escenario de largas conversaciones…

No pudieron irse, eso sí, sin recorrer con mucha curiosidad cada rincón de su Colegio, que vieron cambiado en su “carcasa”, pero igual en su esencia.

Aprovechamos para compartir con vosotros la carta escrita por una de las Alumni de esta promoción:

"Orvalle querido... ¡cuántas cosas ven tus muros cada año! Te conocimos pequeño, casi en tus comienzos, cuando aún corrían conejos por el jardín , y el campo te envolvía por completo... Te vimos crecer, igual q tú a nosotras, y nos diste el calor y el cuidado q necesitaron nuestras almas, con amor de madre, firme pero tierno. Fuimos construyendo historias de niñas, risas y llantos, amistades verdaderas. Nos marcaste para siempre tu fe profunda, tu sentido claro de la vida, tus ganas de formar mujeres fuertes que lucharan por un mundo mejor, con el Cielo como meta. Aprendimos de lo humano y lo divino, de lo profundo y del día a día, aprendimos a amar y a ser amadas. Dejaste un sello imborrable en nuestros corazones, una marca que nos hace reconocernos por el mundo con ilusión y nostalgia ... “ ¡yo también soy de Orvalle!” Y vovemos hoy, tras los viajes de nuestras vidas, niños y sueños nuevos, con un inmenso y merecido agradecimiento, porque fuiste parte fundamental en la construcción de nuestra identidad, porque supiste transmitirnos dónde está la Verdad, y lograr hacernos dueñas y responsables de nuestro futuro. Nunca te olvidaremos, y pediremos a Dios que siga bendiciéndote y permitiéndote ser instrumento fiel de Sus manos, y que María nos conserve el camino seguro que tantas veces le pedimos...¡Gracias, Orvalle, gracias de corazón!"
18 de mayo de 2018
Promoción 1993

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