Educar la fortaleza y la templanza en Primaria: ideas prácticas

Educar la fortaleza y la templanza en Primaria no consiste en preparar a nuestras hijas solo para grandes retos futuros, sino en acompañarlas en lo pequeño, lo diario, lo aparentemente insignificante. Así lo plantea Claudia Rivera, Coordinadora de Primaria del Colegio Orvalle, en una sesión dirigida a las familias de esta etapa.
“Hoy no vamos a hablar de grandes problemas ni de situaciones extremas. Vamos a hablar de lo pequeño. De lo cotidiano”.
Claudia Rivera, Coordinadora de Primaria, Colegio Orvalle.
La pregunta de fondo es sencilla, pero profunda: ¿cómo ayudamos a nuestras hijas a crecer fuertes, sólidas y con carácter en un mundo que tiende a hacerlo todo fácil y cómodo?
El contexto actual: comodidad y fragilidad
Nunca ha habido tantas oportunidades y, sin embargo, nunca ha sido tan fácil perder el rumbo. Nuestras hijas crecen en un entorno marcado por:
- Ruido constante.
- Estímulos y satisfacción inmediata.
- Comparación permanente.
- Sentimentalismo y relativismo.
Es un mundo cómodo, rápido y muy protector. Y cuando todo es fácil, la fortaleza no se ejercita.
Hoy, muchas niñas:
- Están muy sobreprotegidas.
- Tienen todo resuelto.
- Viven con pocas frustraciones reales.
El resultado, no buscado, es una menor tolerancia al error, menos capacidad de esfuerzo, fragilidad emocional y una dependencia excesiva del adulto. No por falta de cariño, sino por exceso de comodidad.
“No hablamos de niñas malas ni débiles por naturaleza. Hablamos de niñas buenísimas, queridas, con muchísimos dones y talentos, pero poco entrenadas en la dificultad”.
Claudia Rivera, Coordinadora de Primaria, Colegio Orvalle.
Por qué educar la fortaleza y la templanza en Primaria
Antes de entrar en el cómo, es importante entender el para qué. Educar la fortaleza y la templanza en Primaria no significa evitar que sufran, sino ayudarles a descubrir que pueden afrontar lo que les cuesta.
El verdadero riesgo no es que se equivoquen o fallen, sino que no aprendan a enfrentarse a ello y vayan perdiendo:
- Confianza en sí mismas.
- Sentido del esfuerzo.
- Identidad personal.
- Motivos para luchar.
Una niña que siempre es rescatada acaba pensando: “Si no me ayudan, no puedo”. Y eso, a largo plazo, es profundamente limitante.
Aquí no hablamos de endurecer el corazón, sino de formar músculo moral. Igual que el cuerpo necesita resistencia, el carácter necesita dificultad.
Dos de las virtudes clave en Primaria
1) La templanza
Es aprender a elegir bien, regular deseos, emociones e impulsos. No es reprimir, es poner medida. Enseña a esperar, autocontrolarse y usar las cosas con equilibrio.
2) La fortaleza
Es la capacidad de no rendirse ante la dificultad. No es dureza, es valentía y perseverancia. Ayuda a superar el miedo al error, esforzarse cuando algo cuesta y afrontar frustraciones.
Educar en estas dos virtudes sirve para afrontar la vida cotidiana, gobernarse a una misma, ser verdaderamente libres y felices, y vivir con sentido y responsabilidad.


Dónde vemos hoy más fragilidad
Las señales no suelen ser grandes problemas, sino pequeños gestos del día a día:
- Baja tolerancia al malestar físico (comida, temperatura, cansancio, tejidos, heridas leves).
- Hipersensibilidad al entorno: ruidos, luz, olores, espacio.
- Frustración muy baja: si no sale bien a la primera, se abandona.
- Dependencia excesiva del adulto: “No sé hacerlo” sin intentarlo.
- Intolerancia a la espera y al aburrimiento.
- Miedo a exponerse en público o asumir roles activos.
- Dificultad para gestionar conflictos.
- Rechazo del esfuerzo sostenido.
En el colegio esto se observa en situaciones cotidianas: encargos de misa, actividades deportivas, el coro, tareas académicas, pequeños esfuerzos físicos, o incluso decisiones simples como cantar un villancico o participar en una actividad que no se les da bien.
Errores educativos frecuentes
Uno de los más habituales es evitar toda contrariedad: resolver rápido, quitar obstáculos o intervenir antes de tiempo. El mensaje implícito es: “Esto es demasiado para ti”.
Otro error es confundir fortaleza con dureza: minimizar emociones, exigir sin explicar o imponer sin acompañar. Esto no forma carácter, sino distancia emocional o rebeldía silenciosa.
“El carácter no se forma con discursos. Se forma con experiencias. Día a día, en pequeñas batallas bien vividas”.
Claudia Rivera, Coordinadora de Primaria, Colegio Orvalle.


¿Cómo acompañar sin eliminar la dificultad?
El equilibrio educativo está en una idea clave: acompañar sin eliminar la dificultad. Ni rescatar siempre, ni exigir sin sostener.
4 pautas prácticas para acompañar sin eliminar la dificultad:
- Cuando pierde, no rescatar emocionalmente de inmediato. Validar el dolor y ayudarle a pensar qué puede mejorar.
- Cuando se equivoca, no corregir al instante. Dar espacio para pensar, revisar e intentar de nuevo.
- Cuando algo cuesta, sostener la exigencia con cariño: “Sé que cuesta, estoy contigo”.
- Cuando se frustra, no distraer automáticamente ni resolver. Estar cerca y escuchar.
Cómo generar contrariedades buenas: 4 ideas prácticas
No se trata de crear sufrimiento artificial, sino de introducir retos proporcionados:
- Retos físicos: caminar más, que lleve su propia mochila, terminar lo que empieza.
- Retos mentales: resolver problemas sola, memorizar, pensar antes de preguntar.
- Retos de responsabilidad: tareas domésticas reales, cumplir compromisos.
- Retos emocionales: hablar en público, argumentar, afrontar decepciones o conflictos.
Todo esto construye seguridad interior.
El papel clave de los padres
“Nuestros hijos no necesitan padres que les allanen el camino. Necesitan padres que confíen de verdad en su capacidad para recorrerlo”.
Claudia Rivera, Coordinadora de Primaria, Colegio Orvalle.
Acompañar no es hacer por ellas, sino estar cerca mientras lo hacen. Y eso, muchas veces, cuesta más que intervenir.


Una invitación a la reflexión
La sesión concluye con una autoevaluación para las familias, con el objetivo de reflexionar sobre el clima de exigencia en casa. Porque, como se ha insistido a lo largo de la sesión, las experiencias que más forman no son las grandes tragedias, sino las pequeñas contrariedades bien acompañadas.
Educar la fortaleza y la templanza en Primaria es, en definitiva, una tarea cotidiana, silenciosa y constante, que prepara a nuestras hijas para vivir con más libertad, equilibrio y madurez.
Preguntas frecuentes sobre educar la fortaleza y la templanza en Primaria
¿Qué significa educar la fortaleza y la templanza en Primaria?
Educar la fortaleza y la templanza en Primaria significa acompañar al alumnado en las pequeñas dificultades del día a día para que aprendan a esforzarse y no rendirse ante lo que les cuesta. No se trata de evitarles el sufrimiento, sino de ayudarles a descubrir que son capaces de afrontar errores, frustraciones y contrariedades con equilibrio y confianza.
¿Por qué es importante educar la fortaleza y la templanza desde Primaria?
Porque crecer en un entorno muy cómodo y protector puede generar fragilidad emocional, baja tolerancia a la frustración y dependencia excesiva del adulto. Educar la fortaleza y la templanza en Primaria permite desarrollar confianza en sí mismas, sentido del esfuerzo y una identidad sólida desde edades tempranas.
¿Cuál es la diferencia entre fortaleza y templanza en la educación infantil?
La templanza ayuda a regular deseos, emociones e impulsos, enseñando a esperar y a poner medida. La fortaleza, en cambio, es la capacidad de perseverar ante la dificultad y superar el miedo al error. Ambas virtudes se complementan y son esenciales para educar el carácter en Primaria.
¿Cómo educar la fortaleza y la templanza en el día a día en casa?
Acompañando sin eliminar la dificultad: no resolver siempre, no rescatar emocionalmente de inmediato y sostener la exigencia con cariño. Permitir que nuestros hijos se equivoquen, piensen, lo intenten de nuevo y afronten pequeñas contrariedades cotidianas fortalece su seguridad interior.
¿La sobreprotección afecta al desarrollo de la fortaleza en los niños?
Sí. Cuando los adultos eliminan constantemente las dificultades, el mensaje implícito es que el niño o la niña no puede hacerlo sola. A largo plazo, esto debilita la confianza y la capacidad de esfuerzo. Educar la fortaleza y la templanza en Primaria implica confiar en su capacidad para afrontar lo que les cuesta.
¿Qué pequeños retos ayudan a educar la fortaleza y la templanza en Primaria?
Retos proporcionados como asumir algunos encargos en casa, terminar lo que se empieza, resolver problemas sin ayuda inmediata, hablar en público, gestionar una decepción o afrontar actividades que no se les dan bien. Estas pequeñas experiencias construyen carácter y madurez.
















