El éxito en el fracaso: educar para la vida real

Artículo basado en la sesión impartida por Marta Bodes, profesora de Primaria del Colegio Orvalle, a los padres de su curso.
¿Por qué hablar de educar para el fracaso?
Educar para el fracaso puede parecer, a primera vista, una contradicción. Sin embargo, es una de las mayores responsabilidades que tenemos como padres y educadores si queremos preparar a nuestros hijos para la vida real, no para una vida idealizada.
Este tema nace de una reflexión personal y profesional de Marta Bodes, fruto de varios años preguntándose por qué existe hoy tanto afán por el éxito, por educar más allá de la excelencia y por alcanzar siempre lo máximo.
“Educar para el fracaso no es enseñar a caer, sino preparar a nuestros hijos para levantarse y seguir caminando con realismo y fortaleza”
Marta Bodes, profesora de Primaria, Colegio Orvalle.
Los mensajes del “mundo Disney” en la educación
En la sociedad y en la educación escuchamos y repetimos con frecuencia mensajes como:
- “Tú puedes”.
- “Puedes llegar todo lo alto que quieras”.
- “Hoy voy a conseguir lo que me proponga”.
- “No hay sueño que no puedas alcanzar con esfuerzo”.
- “No pienses que es imposible y lo harás”.
Estos slogans, aunque en cierto modo pueden ser ciertos, son también engañosos. La vida no siempre responde a nuestras expectativas, incluso cuando hay esfuerzo. No preparar a nuestros hijos para esta realidad puede generar frustración, ansiedad y miedo al fracaso.
“Cuando educamos solo para el éxito, sin espacio para el error, estamos formando niños con miedo a vivir la vida real”
Marta Bodes, profesora de Primaria, Colegio Orvalle.



La excelencia: una reflexión necesaria
El mundo laboral pide excelencia. Pero conviene detenerse y preguntarse: ¿qué es realmente la excelencia?
Queriendo lo mejor para nuestros hijos, podemos estar sometiéndoles —sin darnos cuenta— a una presión que busca una vida impecable, llena de aplausos, éxitos y “likes”, más que una vida verdaderamente feliz y equilibrada.
El fracaso como compañero de vida
Aceptar el fracaso como parte del crecimiento
El fracaso debería ser un compañero fiel en la vida. Pequeños, grandes, importantes o aparentemente intrascendentes, todos cuentan y todos nos ayudan a afrontar los desafíos reales de la vida.
Ejemplos cotidianos de fracaso
- Preparar bien un examen y no obtener el sobresaliente esperado.
- Tener que abandonar el Camino de Santiago a cinco kilómetros de llegar a Santiago por un esguince.
- Una familia que pide cambio de preceptora.
- Una amiga que no me invita a su cumpleaños.
- La madre “perfecta” a los ojos de su hija, que sin querer se convierte en un modelo inalcanzable y desemboca en una anorexia nerviosa.
El fracaso es éxito cuando lo entendemos como una parte inevitable y valiosa del proceso de aprendizaje y crecimiento.

Cómo educar aprovechando el fracaso: 5 propuestas
1) Valorar el esfuerzo por encima del resultado
La autoestima verdadera se construye y se refuerza en el esfuerzo, no en el éxito final. Es importante evitar el “no pasa nada” y dar valor a los pequeños momentos de constancia y superación.
''La autoestima verdadera no nace del sobresaliente, sino del esfuerzo sostenido, incluso cuando el resultado no es el esperado''
Marta Bodes, profesora de Primaria, Colegio Orvalle.
2) Premiar el esfuerzo antes que el resultado
Que no nos pase desapercibido cuando un hijo:
- Se pone puntualmente a estudiar.
- Deja la habitación ordenada.
- Cuelga la toalla sin que se lo pidan.
Un comentario positivo, una alabanza natural en la cena o dejarle elegir primero el postre, son gestos sencillos que educan. El mejor premio es la satisfacción de haber hecho lo que debía.
3) Compartir nuestros propios fracasos
Contarles nuestras experiencias de fracaso normaliza el error como parte de la vida. También Cristo “fracasó”: fue traicionado por uno de los elegidos y murió como un delincuente. Y, sin embargo, de ahí surgió la mayor victoria.
4) Evitar la sobreprotección
La fortaleza está muy unida a la sana aceptación del fracaso. Resolverles los problemas no les ayuda a crecer.
“Resolverles los problemas hoy es privarles de la fortaleza que necesitarán mañana”
Marta Bodes, profesora de Primaria, Colegio Orvalle.
Ejemplos habituales de sobreprotección:
- Problemas con amigas: evitar el “dile que…” y plantear “¿tú qué harías?”
- Exámenes mal corregidos: animarles a hablar con la profesora.
- Olvidarse los deberes: afrontar las consecuencias al día siguiente.
5) Conocer bien a cada hijo
Conocerles tal como son ayuda a evitar expectativas poco realistas, que pueden generar ansiedad y miedo al fracaso.


Dejarles ser protagonistas de sus logros y fracasos
A partir de los 9 años es fundamental dejar que sean protagonistas de sus conquistas y también de sus errores. Solo así pueden desarrollarse y madurar de una forma sana y equilibrada.
“A partir de cierta edad, los niños necesitan hacer suyos tanto los logros como los fracasos para crecer de forma sana y equilibrada”
Marta Bodes, profesora de Primaria, Colegio Orvalle.
Aprender a esperar: retrasar los premios
Retrasar los premios es clave en la educación actual. Vivimos en la cultura del “clic”, que genera ansiedad y no nos permite esperar. Aprender a esperar es bueno, sano, conveniente y sabio.
Educar para el fracaso es educar para la vida
Educar para el fracaso no significa promoverlo. Significa dar herramientas para afrontar la vida real, a la vida que van a vivir y que ya están viviendo. Del error nace el aprendizaje.
“Dios nos deja nuestra libertad y, sin embargo, sabe encontrar en nuestro fracaso nuevos caminos para su amor. Dios no fracasa”.
Benedicto XVI
“La felicidad no viene de lo que conseguimos, sino de lo que somos cuando las cosas no salen como esperábamos”
Marta Bodes, profesora de Primaria, Colegio Orvalle.
















