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¡10 capacidades!

Continuando con la "Semana del Juego", hoy os hablaré de las principales 10 capacidades que pueden desarrollar vuestros hijos o alumnos a través del juego.

1. Desarrollar la inteligencia

Hay que usar de ella para obtener los mejores resultados con el óptimo esfuerzo. Ser capaces, cada día o en cada juego, de aprender algo de lo que los otros hacen, o de lo que nuestro criterio nos dicta.

2. Saber observar

Saber observar y deducir es básico en los juegos y en todas las actividades del hombre. Observar los detalles del campo y el desarrollo de las evoluciones de los contrincantes. Observar a los demás. Observando se aprenden técnicas y picardías del juego. Si en la vida observas aprendes mejor.

3.Desarrollar la imaginación

Muchas veces hay que resolver sobre la marcha y la imaginación puede sacar del apuro al jugador. La imaginación ha sido el trampolín de los grandes hombres de la historia.

4.Aprender a ver

Una cosa es mirar y otra es ver. No basta mirar el campo de juego. No ha de pasar ningún detalle al jugador. Ha de ver dónde está la pelota, el obstáculo etc. Y retenerlo en la memoria. El hombre mira mucho y ve poco.

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5. Desarrollar habilidades

Todo hombre puede ser hábil. En unas cosas más que en otras. Por no practicar se llega a no serlo en nada. Es necesario practicar, ejercitando, especialmente, aquellas actividades en las que uno destaca.

6. Dosificar la fuerza

Hay chicos muy aptos para la carrera. Pero la velocidad no es sólo fuerza bruta: también hay que saber dosificar las fuerzas, como ocurre en la vida misma.

7. Desarrollar el equilibrio

El equilibrio físico forma parte de una serie de dominios del propio cuerpo que nos pueden ser útiles en todas las edades.

8. Resistencia física

Muy importante es estar en forma física para el juego, el deporte, el excursionismo y para la propia existencia humana.

9. Astucia e ingenio

Más vale maña que fuerza. Muchos juegos, negocios, inventos han tenido como base de su éxito la astucia y el ingenio. No les neguemos a nuestros hijos la oportunidad de cultivarlos por medio del juego.

10. Decidir bien

No se puede andar con dudas. Uno ha de conocer reglamentos, técnicas y las propias posibilidades y limitaciones, y actuar con decisión en cada momento, de acuerdo con estos conocimientos. En el juego como en  la vida, los momentos de indecisión pueden ser muy peligrosos.

Me dirán que son demasiadas cosas para intentar asimilarlas en un juego. Desde luego. Lo que hay que procurar es hacer resaltar las dos o tres cualidades que más nos puedan interesar en aquel momento, no vayamos a perjudicar en vez de ayudar. Un juego ha de ser educativo, pero no lo hemos de convertir en una clase intensiva de buenas costumbres.

El juego no es una manía de tu hijo sino un alegre trabajo de aprendiz de hombre o mujer. Es el aprendizaje de la vida.

Mientras juegan, podemos conocer a los hijos. Si tenemos un ojo puesto en los niños, pronto veremos cuáles son los buenos jugadores, los que se entregan a fondo y, por el contrario, los que tienen mal carácter y discuten sin cesar; descubriremos a los tramposos que quieren transformar las reglas, a los que siempre quieren tener razón y a los orgullosos que siempre quieren ganar sea como sea.

Conoceremos a los tímidos, a los miedosos, a los impulsivos y a los pasivos. Conoceremos a los aturdidos y a estos seres encantadores que siempre están en la luna, que son los soñadores.

En el juego infantil hemos de saber hacernos niños y aceptar aquel juego “bobo” que nos propone el niño. Los hijos necesitan sentirse acompañados en sus fantasías y esto es una labor de los padres.

Si ayudamos a los niños con nuestra presencia y consejo, aprenderán más aprisa y veremos el más maravilloso de todos los procesos: El desarrollo de la mente del niño en las actividades del juego.

María Galvache,

Profesora de Educación Infantil en el Colegio Orvalle