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Actividades solidarias que agrandan el corazón: Orvalle acoge al hogar Don Orione

En el Colegio Orvalle, creemos firmemente que la educación integral va mucho más allá de las aulas. Por eso, impulsamos actividades solidarias que permiten a las alumnas descubrir el inmenso valor de donar su tiempo a quienes más lo necesitan.
Como parte fundamental de nuestro proyecto de voluntariado familiar, el pasado 7 de marzo abrimos las puertas del colegio para acoger con enorme ilusión a los residentes del Hogar Don Orione, una institución dedicada a personas con discapacidad intelectual.
Para entender el verdadero impacto de estas actividades solidarias en la formación en valores, nadie mejor que las propias alumnas. Isabel Muñoz-Delgado, alumna de 2ºESO, nos comparte en primera persona cómo vivió esta experiencia que, en sus propias palabras, "agranda el corazón".

Una jornada de actividades solidarias y encuentro
«El día comenzó de la mejor manera posible: celebrando la Santa Misa junto a los residentes en el oratorio del colegio. Al finalizar, bajamos todos juntos al polideportivo para compartir distintas actividades solidarias y lúdicas. Pintamos dibujos, moldeamos plastilina y disfrutamos de varios juegos con el balón.
A la hora de comer, compartimos mesa allí mismo. Fue un momento precioso para ayudar a quienes lo necesitaban y, sobre todo, para regalarles nuestra compañía. Después de la comida, muchos aprovecharon para dar un agradable paseo por las instalaciones del colegio con las voluntarias. Como broche final, organizamos un juego de las sillas en el que todos disfrutamos muchísimo al ritmo de la música, antes de que regresaran a su hogar a media tarde.
Los beneficios de ayudar a los demás
Participar en este tipo de iniciativas nos ayuda a todos los voluntarios a crecer como personas y a ser profundamente agradecidas con lo que tenemos.
Nos enseña a aceptar a los demás y a descubrir que ayudar a los demás es un regalo de ida y vuelta.
Isabel Muñóz-Delgado, alumna de 2ºESO.
A los residentes del Hogar Don Orione esta experiencia les permite salir de su rutina, interactuar en otros entornos y sentirse arropados. Ellos lo disfrutan muchísimo porque perciben una atención especial; para ellos, compartir una comida, jugar a las sillas o simplemente salir y estar con otra gente es un plan inolvidable.


El lenguaje del cariño al donar tiempo
De esta jornada me llevo un recuerdo muy especial. Estuve acompañando a un residente que tenía sordoceguera y no podía hablar. En un momento dado, una de las cuidadoras de la residencia se acercó y me dijo:
"Ellos sienten el cariño, aunque no puedan decírtelo o parezca que no lo notan".
Es algo en lo que nunca me había parado a pensar, pero es una gran verdad. Ellos saben perfectamente si estás ahí con ellos o no, si están solos o acompañados y, aunque a veces no lo parezca, siempre sienten el cariño que les entregamos al donar nuestro tiempo.
Las actividades solidarias como esta te enseñan a mejorar como persona y a descubrir que hacer felices a los demás, especialmente a quienes más lo necesitan, es la mejor manera de llenar tu propio corazón».
Isabel Muñoz-Delgado, alumna de 2ºESO.
















