Amistad en la preadolescencia: el papel de la familia

Artículo basado en la sesión impartida por Carmen Rosaleny, tutora de 6º de Primaria del Colegio Orvalle, a los padres de su curso sobre la amistad en la preadolescencia.
Resumen sobre la amistad en la preadolescencia
La amistad en la preadolescencia (11-12 años) es vital para forjar la identidad de las niñas. Este artículo ofrece pautas para que los padres acompañen a sus hijas con escucha activa, serenidad y paciencia, ayudándoles a gestionar conflictos, evitar la sobreprotección y entender que la amistad requiere esfuerzo y tiempo.
Por qué es importante educar la amistad en la preadolescencia
Educar la amistad en la preadolescencia es especialmente importante en esta etapa, justo antes de la adolescencia, ya que la amistad es la primera relación verdaderamente significativa de los preadolescentes fuera del ámbito familiar.
A través de sus amigas, vuestras hijas están aprendiendo quiénes son, cuánto valen y cómo se quiere. Están forjando su identidad. Por eso, la amistad es algo profundamente formativo: no solo les ayuda a pasarlo bien, sino a crecer emocionalmente, a gestionar conflictos y a conocerse mejor. Lo que vivan ahora deja huella, aunque con el tiempo cambien de amigas.
“La amistad es profundamente formativa: a través de ella, las niñas aprenden quiénes son, cuánto valen y cómo se quiere”
Carmen Rosaleny, profesora de Primaria en el Colegio Orvalle.
Cómo son las niñas de 11-12 años: entender la etapa
La madurez de la infancia
Las niñas de 6º de Primaria viven la madurez de la infancia. Todavía no podemos decir que son adolescentes, pero tampoco son ya niñas. El cambio que viven del primer al segundo trimestre es muy visible: cada día están un paso más cerca de la ESO.
“Las niñas de 11 y 12 años no son aún adolescentes, pero ya no son niñas: viven una etapa frágil que necesita adultos serenos”
Carmen Rosaleny, profesora de Primaria en el Colegio Orvalle.
Cambios emocionales y presión social
Es una etapa compleja porque algunas niñas ya han sufrido cambios y otras están a punto de hacerlo. Por eso:
- Les importa mucho lo que se piense de ellas.
- Aparece cierta inestabilidad emocional.
- Necesitan personas que las ayuden a entender lo que sienten.
Están expuestas a presiones como el perfeccionismo, la necesidad de agradar, la comparación constante o el miedo a decepcionar. A través de la amistad experimentan con mucha intensidad la aprobación o el rechazo, y se alteran fácilmente cuando se sienten excluidas.
Aun así, seguimos teniendo la suerte de que confían en el adulto y se dejan ayudar, aunque buscan seguridad en sus amigas. Son además muy receptivas al afecto.
El papel de la familia en la amistad de las hijas
Escuchar con atención y perspectiva
El papel de los padres en esta etapa es fundamental. Lo primero es estar muy unidos a ellas, escucharles con total atención y disponibilidad. Para ellas, lo que viven es real y merece ser escuchado.
Pero es importante recordar que lo que llega a casa es solo una pequeña parte de la realidad. De la vida de vuestra hija en el colegio apenas podéis ver un 0,01 %. Lo que oís es su percepción. Ella tiene 11 años y vosotros sois los adultos.
“Cuando los padres permanecen tranquilos, las hijas encuentran seguridad para afrontar sus conflictos”
Carmen Rosaleny, profesora de Primaria en el Colegio Orvalle.
Por eso es clave preguntarse qué tipo de adulto necesita vuestra hija: un adulto maduro, tranquilo y que no dramatice.
Conflictos normales y cuándo intervenir
A esta edad es normal que rompan relaciones, que se distancien de amigas o que vivan conflictos con mucha intensidad. Como padres, necesitamos la madurez suficiente para discernir si lo que nos cuentan forma parte de una dificultad propia de la edad —una “niñez”, aunque siempre merezca ser escuchada— o si se trata de un problema que se repite, crece y empieza a coger forma, y que entonces sí conviene tratar con la preceptora.
Si nosotros dramatizamos, agrandamos el problema. Si nosotros estamos tranquilos, ellas encuentran seguridad y confianza.


Educar la amistad en la preadolescencia desde el esfuerzo y la paciencia
La amistad requiere esfuerzo
Es muy importante educarlas en que la amistad requiere esfuerzo: esfuerzo por conocer de verdad a otras niñas, por no quedarse en una primera impresión, por darse a las demás, por ceder y por pedir perdón.
“La amistad no se improvisa: se construye con esfuerzo, paciencia y pequeños gestos diarios”
Carmen Rosaleny, profesora de Primaria en el Colegio Orvalle.
Las cosas verdaderamente valiosas no se consiguen de golpe. Se construyen paso a paso. La realidad es exigente y la amistad no es una excepción.
Educar a fuego lento y aprender a esperar
Educar es un arte que dura años y va a fuego lento. A veces parece que no hacemos nada ante sus problemas, pero los frutos no siempre se ven en el momento. En ocasiones hay que esperar incluso años para verlos, porque quizá la niña todavía no está preparada para resolver ese conflicto concreto o no ha madurado lo suficiente.
Otras veces, el problema no está tanto en la amistad como en una dificultad previa, por ejemplo, una baja autoestima. Por eso es tan importante educarlas también en el valor de la espera, especialmente en una cultura marcada por la inmediatez.
Acompañar sin resolverles la vida
Como padres, nunca queremos ver sufrir a nuestros hijos. Pero educar también implica sufrir, porque les vemos crecer. Distinto es cuando el sufrimiento requiere una intervención más clara, momento en el que conviene hablar con la preceptora.
Muchas veces, para evitarles ese sufrimiento, les solucionamos los problemas casi sin darnos cuenta. Está bien ayudarlas, pero no es bueno adelantarnos a resolverlo todo ni intervenir inmediatamente en sus conflictos con otras amigas.
“No educamos para evitar el sufrimiento, sino para que sepan qué hacer cuando llegue”
Carmen Rosaleny, profesora de Primaria en el Colegio Orvalle.
Lo más educativo es acompañar y guiar, analizar con ellas lo ocurrido desde un tono positivo, ayudarles a poner palabras a lo que sienten y hacerles preguntas que les lleven a encontrar respuestas por sí mismas. También es importante enseñarles que no todas las relaciones salen como esperamos y que eso no define quiénes son ni cuánto valen.


Conversaciones familiares que ayudan a madurar la amistad en la preadolescencia
Por todo esto, es fundamental cuidar los ratos de conversación con vuestras hijas y, una vez conseguido un clima de confianza, hablar sobre sus amigas. Interesaos por quiénes son, qué les gusta de ellas y qué es lo que hace que las consideren amigas de verdad.
Estas conversaciones, que muchas veces surgen de manera más natural con la madre, no sustituyen en absoluto la figura del padre, que es también esencial. No se trata de interrogar ni de controlar, sino de mostrar interés.
Cuando una niña se siente escuchada sin juicio, se abre con mucha más facilidad y aprende también a reflexionar sobre sus propias relaciones.
Abrir la casa a sus amigas
Invitar a sus amigas a casa permite conocerlas y ver cómo se relacionan entre ellas. Esto transmite a vuestras hijas un mensaje muy claro: que nos importan.
Todas estas conversaciones fortalecen la relación familiar y ayudan a vuestras hijas a ir madurando su manera de vivir la amistad. Este aprendizaje no solo les ayudará con sus amigas, sino también en su relación con las personas y en su vida interior.
Preguntas frecuentes sobre la amistad en la preadolescencia
¿Por qué cambia tanto la forma de vivir la amistad a los 11-12 años?
A esta edad, las niñas atraviesan lo que llamamos la "madurez de la infancia". La amistad deja de ser solo un juego para convertirse en el espejo donde forjan su identidad. Es su primera relación significativa fuera de la familia y, a través de ella, aprenden cuánto valen y cómo quieren ser tratadas.
¿Qué debo hacer si mi hija vuelve a casa llorando por un problema con sus amigas?
Lo primero es escuchar con total disponibilidad y validar su sentimiento: para ella, ese dolor es real. Sin embargo, como adultos, debemos mantener la serenidad y no dramatizar. Recordad que solo recibís una pequeña parte de la realidad (su percepción). Un adulto tranquilo le devuelve a la niña la seguridad que necesita para afrontar el conflicto.
¿Cuándo es el momento de intervenir o hablar con el colegio?
Es clave discernir entre una "niñez" (un conflicto puntual propio de la edad) y un problema que se repite y crece. Si notáis que el sufrimiento es constante o afecta a su autoestima, el paso natural es contactar con su preceptora. En Orvalle, colegio y familia trabajamos juntos para analizar el problema desde una perspectiva objetiva y ayudar de la mejor forma a los alumnos.
¿Cómo puedo ayudar a mi hija a tener amistades sanas?
La amistad no se improvisa, se educa. Ayudadla a entender que ser buena amiga requiere esfuerzo, generosidad y saber pedir perdón. Una estrategia muy eficaz es abrir las puertas de vuestra casa a sus amigas; conocer su entorno os permitirá guiarla mejor y fortalecer la confianza entre vosotros, padres y vuestra hija.
¿Es normal que mi hija prefiera la opinión de sus amigas a la de sus padres?
Es una reacción propia de la etapa preadolescente. Buscan seguridad y aprobación en sus iguales para reafirmarse. No significa que vuestra influencia haya desaparecido; al contrario, vuestro papel ahora es ser ese guía que acompaña "a fuego lento", ofreciendo un tono positivo y preguntas que las ayuden a reflexionar por sí mismas.
Sobre la autora
Carmen Rosaleny es graduada en Magisterio de Educación Primaria con mención en Inglés. Cuenta con más de siete años de experiencia docente dedicados a la enseñanza del inglés y áreas bilingües, enfocándose en el desarrollo académico y personal de sus alumnos.
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